Con la homogeneización de cultivos en todo el mundo, cada vez es más inusual encontrar alimentos endémicos a cada región, pero hay algunas semillas que han logrado mantenerse entre la alimentación de algunas comunidades, y que hoy las colocan en la mira de quienes buscamos una alimentación saludable, sustentable y de gran aporte nutrimental.

Conoce más acerca de siete semillas milenarias y sus súper poderes.

1. Quinoa

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Este pseudocereal es especialmente beneficioso en la dieta de personas celíacas, ya que no contiene gluten. Tiene un alto contenido en fibra y proteínas, y su bajo índice glucémico hace de la quinoa, un alimento ideal para personas con diabetes.

También es de gran ayuda para controlar los niveles de colesterol en sangre, ya que su fibra y sus lípidos insaturados favorecen el perfil lipídico en el organismo. Es buena fuente de hierro de origen vegetal con alto contenido de fósforo, magnesio y hierro.

En época prehispánica, la quinoa era esencial en la dieta de la cultura inca, en los actuales países de Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina, así como sur de Colombia y Ecuador. Hoy en día, el 90% de la quinoa proviene de los áridos y fríos altiplanos de Bolivia y Perú.

2. Amaranto

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Pequeña en tamaño pero grande en propiedades saludables, el amaranto ha sido considerado uno de los 36 vegetales con mayor potencial alimenticio para la humanidad, debido a su riqueza en minerales y proteínas, su resistencia a la sequía y gran rendimiento agrícola.

Además de su elevado contenido de calcio, fósforo, hierro, potasio, zinc, vitamina E y vitamina B, estas semillas pueden dejarse germinar para consumir como brotes nutritivos, mientras que sus hojas, muy similares en apariencia y propiedades a las espinacas, pueden cocinarse en deliciosos platillos.

Los Mayas, incas y aztecas dedicaron amplios territorios a su cultivo, mismo que se remonta al año 4,000 a.C. También aparecen en recetas ancestrales de pueblos de Asia y África.

3. Chía

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Su nombre proviene del náhuatl chian que significa “aceitosa”, y aporta muchos nutrientes y beneficios, entre los que se encuentran su capacidad para saciar el hambre, ya que aumenta su volumen hasta 20 veces. Es rica en omega 3, magnesio, manganeso y fósforo, proteínas, fibras y antioxidantes.

El calcio que contienen es de 600 mg por cada porción de 100 gramos, cinco veces superior a la leche.

Además, aporta vitamina C, potasio, hierro, selenio, magnesio y zinc, y aporta antioxidantes —cuatro veces más que los arándanos.

Sus semillas son especialmente oleosas y se cultivan en terrenos con escasos nutrientes,  y son tolerantes a la acidez y a la sequía, pero no soporta las heladas, por lo que se adecúa a las condiciones del sur de Norteamérica (México y Suroeste de Estados Unidos), así como amplias zonas de un mundo con suelos cada vez más áridos, ácidos y secos. Es vista, junto con la quínoa, como uno de los cultivos más prometedores para el mundo del futuro.

4. Teff

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La tef (o teff) es una semilla procedente de una planta herbácea similar a los cereales, cultivada por pueblos ancestrales que habitaban Etiopía, Eritrea, la India y Australia.

Es considerada “superalimento” por su elevado contenido en fibra fácilmente digerible. Actúa como un probiótico ya que favorece la flora intestinal. Es una excelente fuente de hidratos de absorción lenta, lo cual ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre. Lo que es ideal para diabéticos.

Además, aporta una importante cantidad de proteínas, es libre de gluten y contiene aminoácidos esenciales y minerales como calcio, magnesio, manganeso, potasio, cobre y zinc.

5. Farro

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El farro es, junto con la espelta, uno de los trigos “primitivos” más populares.

Su cultivo es originario del Creciente Fértil conformado por el Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persa, y se han encontrado pruebas que apuntan a que era cultivado desde hace 10,000 años.

Sus altos valores antioxidantes ayudan a la reducción de padecimientos como cáncer, enfermedades cardiacas o diabetes. Tiene una gran cantidad de fibras que previenen la diabetes tipo 2 y enfermedades coronarias. Regula los del nivel de glucosa y colesterol en la sangre.

Su aporte nutrimental incluye proteínas, y gluten, razón por la cual no es recomendado para personas celíacas.

Pese a que ofrece un mayor aporte nutrimental que el trigo, y que resiste fuertes sequías y heladas, la semilla mantiene la cascarilla, y retirarla implica procesos más costosos por lo que fue rápidamente suplantada por el trigo común. No fue sino a partir del siglo XX que el interés por esta semilla comenzó a crecer.

6. Espelta

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Esta especie común de triticum evolucionó en los climas húmedos y fríos de Oriente Próximo y Oriente Medio. Excavaciones arqueológicas han revelado su uso desde hace 7,000 años en los actuales países de Irak, Israel y Turquía.

Alrededor del año 3,000 A.C. su cultivo se asentó en la Península Ibérica. Desde la Edad Media, se cultiva en Asturias, Suiza, el Tirol y el sur de Alemania.

La espelta ha cobrado popularidad entre los consumidores que buscan alternativas saludables al trigo, comparable al fenómeno de la quínoa en Norteamérica.

Tiene una resistencia excepcional al frío y de y es considerada “superalimento” ya que contiene ácidos grasos Omega 3, Omega 6 y Omega 9, así como varios minerales.

Esta antigua variedad de trigo está cada vez más presente en panes, pastas, repostería y cervezas. Contiene gluten por lo que su consumo no es apto para celíacos.

7. Linaza

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Su importancia herbolaria, textil, colorante, cosmética y medicinal dejó de lado sus propiedades nutrimentales durante varios siglos hasta que cobró relevancia gracias a la cultura vegetariana.

Es una de las plantas con mayor cantidad de ácidos grasos Omega 3, Omega 6 y Omega 9.  Su aceite es muy preciado en recetas frescas, como las ensaladas.

A diferencia del aceite de oliva, el aceite de linaza no es adecuado para freír, ya que su composición molecular se descompone a temperaturas que excedan los 180 grados centígrados.

Por sus ácidos grasos, fibra dietética y fitoquímicos, la linaza, servida en forma de semillas, se ha convertido en uno de los añadidos más saludables para postres, aderezos y panificación.

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Como puedes ver, los beneficios de integrar estas semillas en tu alimentación diaria, son muchísimos. ¿Conoces alguna supersemilla que debamos integrar a esta lista? Cuéntanos en la sección de comentarios.